sábado, 13 de agosto de 2011

Cabreados

En Chile para referirse a los “jóvenes” también se utiliza el término local “cabros”. En otros espacios geográficos se utilizan palabras que suenan parecido pero que significan distinto como cabrones o encabronados para expresar el enojo o la capacidad de volverse iracundos.
Las causas de esta ira juvenil no son recientes, no son azarosas y no tienen que ver con el caos como un síntoma de una sociedad violenta como muchos medios en todo el mundo lo presentan.
Se nos plantea una cuestión fundamental que desde los comienzos de la globalización y, sobre todo desde la revolución 2.0, invade los análisis sociológicos en todas partes. Cada vez nos llegan más datos en menor cantidad de tiempo. Esto no es una novedad ni mucho menos, el hecho de que estos no se desmenuzan, no se desarman para llegar a lo que está detrás del dato tampoco. Pero sí es cada vez mayor la sorpresa ante la enumeración infinita de titulares engañosos, parciales. Un video de autos destrozados y una placa televisiva que reza: “manifestantes se enfrentan con carabineros. Incidentes y descontrol”. Esto nada puede tener que ver con una información de calidad si desde el comienzo se nos está ocultando más de la mitad del conocimiento sobre el suceso. Los manifestantes ¿quiénes son? ¿ecologistas, trabajadores, personas sin recursos? Son estudiantes chilenos. ¿Por qué se enfrentan con los carabineros y producen el caos? Los oficiales de policía del país vecino reprimieron a una gran parte de los que estaban marchando pacíficamente. A su vez, se descubrió que había un número de infiltrados con el fin de deslegitimar el reclamo que causaban destrozos y hechos violentos. ¿Por qué estaban allí los estudiantes en vez de estar en los establecimientos educativos? Pocos medios se molestaron en profundizar sobre el origen y el fondo de la protesta. El problema es que si lo hicieran, tendrían que explicar que el pueblo chileno no se siente representado por su líder, que proviene de la empresa, de la derecha conservadora que sigue queriendo manejar a los colegios como si fueran PYMES o industrias. Piñera no originó esta crisis ya que lleva dos años de gobierno y el déficit educativo lo pasa por lo menos en 28. Pero los que festejaron el rescate minero y todo su aparato televisivo y que celebraron con creces la vuelta de esta derecha exclusiva que piensa que los pobres no merecen la misma educación que las personas de mayores ingresos no están preocupados. Los que se preocupan y que ahora tomaron las calles para decir BASTA piensan que no puede condenarse a los jóvenes de esta manera. Hoy en día un adolescente chileno que no tuvo una buena educación primaria y/o secundaria porque los ingresos de sus padres no lo permitían está en condiciones sumamente desiguales para presentarse al examen de ingreso universitario. Los que obtienen mejores puntajes en esta prueba pueden permitirse una educación en Santiago, donde muchos de ellos viven. Los que no hayan tenido tan buena performance serán destinados a ciudades del sur del país, del centro, a las que pueden tener por ejemplo 9 horas de viaje para poder llegar. Esto los obliga a reubicarse en otra ciudad, alejarse de sus seres queridos o de sus amigos, o trabajos o hobbies durante el tiempo que dure esa carrera que eligieron, esto sin mencionar el costo que tienen que pagar por ella y la calidad de lo que reciben a cambio.
Es por eso que los cabros se cabrearon hace largo tiempo y ya no quieren más cuernos.