jueves, 21 de diciembre de 2017

Cómo potenciar nuestra marca por social media

Somos un grupo de millenials....

Cuando buscamos información o estrategias sobre cómo gestionar las redes sociales de nuestra marca encontramos distintos caminos. Muchos son los motivos que nos llevan a querer potenciar nuestro servicio o producto a través de social media. 
Hoy les contamos las razones!!

Algunos nos acercamos al tema queriendo ser influencers, otros.....


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¿Con qué herramienta comenzarías vos a potenciar tu marca?









miércoles, 8 de febrero de 2017

Algo parecido al descargo

“No puedo entender cómo le pasa esto a ella que es tan inteligente”. 

“Te felicito porque tuviste la valentía de decir: yo acá no soy feliz, me voy”. 

Y otras tantas frases parecidas que dicen quienes están a tu alrededor y te quieren bien. Porque de la vereda que está enfrente del maltrato siempre hay amor, ese del que hace bien.

Hace muy poco una reconocida guionista y escritora hizo público un vínculo “amoroso” (de amor no parecía haber nada allí) que había tenido con un reconocido profesional de las redes sociales. En esta relación había quedado más o menos claro desde el principio por lo que ella narraba que el sujeto era una persona muy violenta, posesiva, egoísta y que no tenía mucho para ofrecer. Sin embargo, ella que se reconocía como feminista, culta, educada, alguien que podía reconocer la violencia de género como un fenómeno social en crecimiento no pudo salirse antes de que llegara el maltrato físico. ¿Por qué se preguntaba? Siendo tan segura de sí y tan alerta de lo que significa la agresión en una pareja. 

Muchas veces podemos evidenciar ciertas cuestiones en abstracto o cuando le pasan a otro. Ahora cuando se trata de uno mismo la cosa cambia. Este fenómeno puede ser extrapolado a otros males. El otro día una amiga me comentaba que estaba aconsejando a su hermano después de una ruptura con su novia. No sabía cómo seguir cuando se dio cuenta que le estaba diciendo exactamente todo lo que le machacan a ella día tras día para que supere a un ex. Pero no solo pasa en el amor.

El maltrato, el destrato está en todas partes. Y no, no alcanza con ser inteligente, universitario completo, cursos complementarios y colegios privados desde la infancia para hacerle frente. Porque no tiene que ver con cómo es la persona maltratada sino con la personalidad del maltratador. La manipulación psicológica como orden del día, agresiones verbales, victimización y tantas otras cosas que podemos recibir en un ámbito laboral. Y allí nos quedamos con una sensación enorme de impotencia, de querer hacer una puerta giratoria y de gritar tantísimas verdades a los cuatro vientos. Y allí nos quedamos porque es nuestro sustento económico, porque nos gusta la tarea que llevamos a cabo u otras tantas razones.

No sé si escribir cura. De lo que sí estoy segura es que quedarse con las palabras atragantadas enferma. Especialistas en terapias alternativas de salud con enfoque holístico dicen que las afecciones de garganta tienen que ver con cosas que no estamos pudiendo decir. Ergo, el cuerpo lo hace por nosotros. Estemos atentos y cuidémonos. Nadie nos puede sacar de una situación en la que pareciera que elegimos seguir estando. A ponerse fuertes y quedarse con los que nos quieren bien.

  “DE CAMINO A CASA QUIERO SER LIBRE NO VALIENTE”.

martes, 1 de enero de 2013

Cambiame la música


Resistencia al cambio diría cualquier egresado de la carrera de Psicología. Sí, es eso, tal vez tenga que ver con que me gustan los finales felices, tanto en el cine como en la vida misma. Soy una romántica, lo sé. Romántica en el más amplio sentido de la palabra, desde el movimiento del Romanticismo europeo.

Será que me gusta pensar que si las cosas se mantienen más o menos estables van a tener el final feliz que se merecen, las cosas, las personas, en fin.

Pero como la vida, por suerte, es dinámica, una se va adaptando. Nos adaptamos como podemos a los cambios: a los ponchazos o más lentamente. Ya lo dijo Darwin la selección de las especies dependía de cuál fuera la que mejor se adaptase.

¿Cuál es el secreto para hacerlo de la mejor manera? demostrarle a los demás cuán adaptado y estable está uno aqunque en realidad no lo esté tanto. Porque en esta era pos pos pos posmoderna no sólo prevalece la apariencia físico sino la de las apariencias que engañan.

Los extraño siempre

Cuando pienso en ustedes y en todo lo que iban a ser me agarra el dolor en el pecho, la angustia, algo que tapa el agujero que va entre los pulmones y el estómago. Los extraño siempre. Los extraño por lo que eran, por lo que son. Extraño lo que eran y son para mí ahora. No soy de esas que olvidan fácilmente. Soy memoriosa y suelo grabarme en el cuerpo las experiencias vividas con la gente que quiero. Y yo a ustedes los quiero tanto que sé que este dolor nunca va a desaparecer. Es cierto que ya no los lloro y que no los sueño o pienso como antes. Pero los extraño siempre porque siempre fueron un regalo para mí. En un abrazo de los tres podía sentir la condensación del amor, de la complicidad, de la intensidad. Ustedes dejaron de amarse pero yo los amo como siempre. No puedo intentar que sea diferente, ya no lo quiero tampoco. Sé que cada uno es feliz de otra manera ya y eso me hace feliz a mí.
Pase lo que pase en eso que le llaman futuro nadie va a poder borrar de mi retina los momentos grabados en imágenes ni el amor de mi corazón que supimos construir en cada instante juntos. Los extraño siempre y los quiero más que nunca. re

domingo, 20 de noviembre de 2011

Ardua tarea

Cada fenómeno puede ser contado de miles de formas diferentes así como miles son las interpretaciones que de ellas surgen. El período histórico que abarca los años 1976 a 1983 fue dominado por una sangrienta dictadura militar. Muchas películas con distintos enfoques se han hecho sobre el tema. Algunas se ocuparon de lo que sucedía en los centros de detención y exterminio de personas, sobre casos particulares de sobrevivientes, otras sobre las agrupaciones políticas juveniles, una sobre episodios muy puntuales como “La noche de los lápices”. La primera por ejemplo se llamó “La historia oficial” y en ella la enorme Norma Aleandro vivía sin saber lo que pasaba a su alrededor hasta que la realidad le estalló en su propia casa. Pero “Verdades verdaderas. La vida de Estela” es la historia de una familia real atravesada por el dolor, por la violencia en las fibras más íntimas de su ser. Lo que vemos en la pantalla no es una explicación social, política o económica de lo que sucedió. Es la tragedia que se posó sobre la familia Carlotto y lo que sigue viviendo con la búsqueda (actual) de su nieto Guido, el nieto de la presidente de las Abuelas de Plaza de mayo.
Y como si fuera una perfecta metonimia, Estela consulta en el pre estreno en La Plata, dirigiéndose a otras madres y familiares de desaparecidos: “diganme si no es la historia de todos”. Porque como ella se encarga siempre de aclarar, ella es la cara visible de Las Abuelas, pero son un grupo unido y corajudo, paciente y sobre todo de amor.
Estela nos presta su relato que por su similitud con otros podría ser también el de otra abuela. Pero es su historia, es su verdad, su intimidad que se hace pública, porque los que alguna vez la escuchamos sentimos que también es nuestra, que ella podría ser nuestra abuela, nuestra madre. Son nuestras, las abrazamos porque ellas decidieron que la lucha no era individual, la pelea no era ni es por el hijo de cada una, por cada nieto particular sino que es por los 30.000 y por los 500.
Las actuaciones son impecables: Susú Pecoraro y Alejandro Awada transmiten todos los sentimientos habidos y por haber con sus gestos, sus miradas. No hay manera de no sentirse interpelado por el clima que se genera entre ellos y el vínculo familiar que les toca vivir.
Es una película digna de ver, lejos de cualquier prejuicio político que podamos tener. Lamentablemente este año hubo muchos que quisieron desprestigiar la labor de los organismos de Derechos Humanos luego del escándalo y la cauda judicial que involucra a Sergio Schoklender, ex apoderado de la Asociación Madres de Plaza de mayo. Pero la batalla pacífica y solitaria que mantuvieron pese a todos los obstáculos fue de estas mujeres únicas y sigue dando sus frutos todos los días. Ya son 105 los que recuperaron su verdad verdadera y no hay nadie que se las pueda quitar. 

lunes, 7 de noviembre de 2011

La pelusa en el ojo ajeno


Cuando somos chicos tenemos una tendencia a mirarnos o tocarnos el ombligo con mucha insistencia al canto de “pupo, pupo”. Realmente mi conocimiento en lo que hace al campo de los refranes populares es muy escueto pero sé que hay una frase que tiene que ver con que si te tocás mucho el ombligo te podés sacar pelusa o algo así. Pero creo que no hay ninguna –por favor avisenme si me equivoco- que trate sobre la mirada hacia el ombligo. Pienso que deberíamos armar un buen enunciado sobre el tema y que se disperse por la gran matrix de la web 2.0.
Mirarse el ombligo propio es una actividad muy común en estos días. Uno pensaría que es al revés, que las personas tienden a mirar el ombligo ajeno para no ocuparse de sus problemas porque siempre es más fácil opinar sobre los de los demás. Pero un poco de escucha de lo que dice “la gente” me hace tambalear en este presupuesto. Cuántas veces en este último tiempo de manifestaciones y elecciones políticas, gastronómicas, de identidad, de género, deportivas, lo que sea, oímos decir: “toda la gente que conozco está en contra de”, “no conozco a nadie que quiera que” y así en varias categorías de la vida cotidiana.
Pensar que el puñado de individuos que conocemos, por muy nutrido que sea, representa a un todo es más allá de una metonimia, un reduccionismo. Pongámonos a ver entonces, me incluyo, qué hay más allá de nuestro bosque. No hay todos o nadies. Siempre hay alguien que y otro alguien que no.
Una extremista reclamando por matices. Y bue. A veces pasa.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Sapos, rompecabezas y otros pozos

Vivimos en un sistema en el que se supone que debemos encajar en ciertas categorías. Tenemos que estar definidos permanentemente sobre lo que somos, lo que hacemos y lo que queremos. Todo esto se subdivide y así parece que no podemos escapar a las tipificaciones de ninguna manera. Nos produce tranquilidad saber que tenemos una respuesta a las miles de preguntas circulantes día tras día. ¿Por qué nos importa tanto la sanción del otro? ¿Por qué estamos serenos si podemos decir que somos de determinada clase social, que profesamos un fanatismo por un cantante en particular, que tenemos un trabajo, una vocación?
Tantos agrupamientos son posibles como la cantidad existente de especies de insectos o más seguramente. A veces sentimos que no encajamos en ningún rompecabezas. Pero esa sensación no se condice con la realidad porque siempre somos parte de algo. El ser humano es social por definición. Como dice Vincent Marques en “No es natural”(1): “La sociedad nos marca no sólo un grado concreto de satisfacción de las necesidades sino una forma de sentir esas necesidades y de canalizar nuestros deseos”.
Estamos formando parte de algún conjunto en todo momento, incluso de uno o muchos de los que no podemos advertir. Lo que sucede es que no siempre somos la pieza del rompecabezas que pensamos que seríamos o que los demás esperan que seamos. Entonces toda esa pila de expectativas se derriba como una fila de fichas de dominó en nuestra mente y pensamos que nuestras certezas son inseguridades, incertidumbres, que no pertenecemos a la normalidad.
Pero la vida es un poco más que una suma de categorías y las fichas pueden acomodarse de maneras muy diversas cada vez, con cada elección, con cada certeza.

(1) en Para una sociología de la vida cotidiana, Barcelona, Anagrama, 1996.