lunes, 18 de julio de 2011

Digamos presente

Hoy estaba debajo de mi paraguas una vez más frente a la sede de Pasteur 633. Antes de oír el clásico sonido de sirena –que, a pesar de su repetición año tras año, nunca deja de provocarme escalofríos- rememoré aquel llamado telefónico en el que me enteraba de la tragedia. Ese 18 de julio de 1994 me faltaban doce días para cumplir once años. ¡Qué lejanos se veían los 28 que se avecinan ahora! Era el primer día de las vacaciones de invierno y por eso me encontraba durmiendo hasta tarde. A las once de la mañana atendí el teléfono semi dormida y era mi papá para decirme algo que nunca hubiera querido escuchar. Las sirenas de las ambulancias sonaban por detrás. Calculo que en ese momento no alcanzaba a comprender la magnitud del acontecimiento pero lo que entendí me alcanzó para que eso se convirtiera en algo inamovible de mi mente y mi corazón.
De ahí en más, el PRESENTE. Un presente por mí, por ellos. Un presente que repetimos 85 veces cada vez. 17 años pasaron desde aquel llamado telefónico, bastantes más de los que tenía en ese momento. Es mucho. Son muchos años. Muchos días de reclamos a oídos sordos, oídos que no quieren escuchar, oídos que queremos que escuchen.
Sólo la verdad y la justicia pueden llevar un mínimo de paz a los que vivieron tanto dolor. Sólo la luz sobre una causa por demás empantanada calmará un poco la humillación y la indiferencia que sufrieron y sufren los familiares de las víctimas por parte de los nefastos de Anzorreguy, Corach, Galeano, Telleldín, Menem, Fino Palacios y tantos otros.
Hoy debajo de mi paraguas fue inevitable recordar el símbolo de aquellos paraguas que ya reclamaban justicia a pocos días de ocurrido el atentado. Las cosas ya no son como en 1994. Conocemos la podredumbre de los encubridores, de las ratas que se comieron los expedientes, de los cómplices, de los autores. Pero no conocemos todo ni a todos. Se ha hecho una impecable saga de obstáculos a la justicia. Sabemos que ninguna verdad es absoluta. Pero tampoco queremos conformarnos con estas verdades parciales y con los acusados libres. No hay un solo preso, ni uno. Los asesinos, los colaboradores, todos ellos libres para vivir la vida que les quitaron a los 85, libres para publicar libros, libres para seguir burlándose.
17 años pasaron pero la búsqueda de la verdad jamás caducará.
Digamos presente en esta búsqueda, frente a la indiferencia de los que deberían estar abrazados a este dolor porque son nuestros hermanos y sólo pueden anteponer sus mezquinos deseos de poder, o su voluntad de seguir discriminando refugiados en conceptos anacrónicos y carentes de todo valor. Digamos presente porque los 85 lo necesitan.
Digamos presente para que el terror nunca más invada nuestra sociedad ni en ninguna parte del mundo.
Digamos presente por:

SILVANA ALGUEA DE RODRIGUEZ Argentina, 28 años. Asistente Social. Trabajaba en el Servicio Social de la AMIA.
JORGE ANTUNEZ Argentino, 18 años. Trabajaba como mozo en un bar de Tucumán y Corrientes.
MOISES GABRIEL ARAZI Argentino, 22 años. Estudiante. Esperaba en la Bolsa de Trabajo de la AMIA.
CARLOS AVENDAÑO BOBADILLA Chileno, 61 años. Electricista. Trabajaba en Maestranza de la AMIA.
YANINA AVERBUCH Argentina, 20 años. Estudiante. Trabajaba en el Servicio Social de la AMIA.
NAUM BAND Argentina, 55 años. Trabajaba en el sector Vigilancia de la AMIA.
SEBASTIAN BARREIRO Argentino, 5 años. Pasaba por la puerta de la AMIA, de la mano de su mamá.
DAVID BARRIGA Boliviano, 28 años. Trabajaba en las refacciones de la AMIA.
HUGO NORBERTO BASIGLIO Argentino, 47 años. Electricista. Trabajaba en las refacciones de la AMIA.
REBECA VIOLETA BEHAR DE JURIN Argentina, 58 años. Ama de casa, obstetra. Vecina de la calle Pasteur, pasaba por la puerta de la AMIA.
DORA BELGOROSKY Argentina, 54 años. Trabajaba en la Bolsa de Trabajo de la AMIA.
FAVIO ENRIQUE BERMUDEZ Argentino, 26 años. Trabajaba en la imprenta Chyiesa y Galarraga, frente a la AMIA.
ROMINA AMBAR LUJAN BOLAND Argentina, 19 años. Empleada y estudiante. Pasaba por la puerta de la AMIA camino a la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.
EMILIANO GASTON BRIKMAN Argentino, 20 años. Estudiante. Esperaba en la Bolsa de trabajo de la AMIA.
GABRIEL BUTTINI Argentino, 36 años. Electricista. Trabajaba en las refacciones de la AMIA.
VIVIANA ADELA CASABE Argentina, 24 años. Diseñadora gráfica. Integraba el personal de la DAIA.
PAOLA SARA CZYZEWSKI Argentina, 21 años. Estudiante de abogacía. Estaba circunstancialmente en le edificio de la AMIA.
JACOBO CHEMAUEL Argentino, 56 años. Trabajaba en el Sector Maestranza de la AMIA.
CRISTIAN ADRIAN DEGTIAR Argentino, 21 años. Estudiante de Abogacía. Integraba el personal de la DAIA.
DIEGO DE PIRRO Argentino, 23 años. Estudiante, empleado en la DGI. Vecino de la calle Pasteur, frente a la AMIA.
RAMON NORBERTO DIAZ Argentino, 53 años. Encargado del edificio que se encuentra frente a la AMIA.
NORBERTO ARIEL DUBIN Argentino, 33 años. Subjefe del Sector sepelios de la AMIA.
FAIWEL DYJAMENT Polaco, argentino naturalizado, 73 años. Empleado. Esperaba en la Bolsa de Trabajo de la AMIA.
AIDA MONICA FELDMAN DE GOLDFEDER Argentina, 39 años. Se desconocen otros datos y las circunstancias por las que se hallaba en las inmediaciones de la AMIA.
ALBERTO FERNANDEZ Argentino, 54 años. Hacia repartos de panadería. Pasaba a cobrar a unos clientes de la calle Pasteur.
MARTIN FIGUEROA Argentino, 47 años. Electricista. Trabajaba en las refacciones de la AMIA.
INGRID FINKELCHTEIN Argentina, 18 años. Esperaba en la Bolsa de Trabajo de la AMIA.
LEONOR GUTMAN DE FINKELCHTEIN Argentina, 42 años. Esperaba en la Bolsa de Trabajo de la AMIA.
FABIAN MARCELO FURMAN Argentino, 30 años. Esperaba en el Sector Sepelios de la AMIA.
GUILLERMO BENIGNO GALARRAGA Argentino, 45 años. Socio de la imprenta y casa de fotocopias Chiesa y Galarraga, de Pasteur 630.
ERWIN GARCIA TENORIO Boliviano. Trabajaba en las refacciones de la AMIA.
JOSE ENRIQUE GINSBERG Argentino, 43 años. Director del sector Sepelios de la AMIA.
CYNTHIA VERONICA GOLDENBERG Argentina, 20 años. Integraba el personal de la DAIA.
ANDREA JUDITH GUTERMAN Argentina, 28 años. Maestra jardinera. Esperaba en la Bolsa de Trabajo de la AMIA.
SILVIA LEONOR HERSALIS Argentina, 42 años. Esperaba en la Bolsa de Trabajo de la AMIA.
CARLOS HILU Argentino, 36 años. Jefe del Sector Vigilancia de la AMIA.
EMILIA JAKUBIEC DE LEWCZUK Argentina, 58 años. Pasaba por la puerta de la AMIA.
MARIA LUISA JAWORSKI Argentina, 55 años. Ama de casa, empleada domestica. Esperaba en la Bolsa de Trabajo de la AMIA.
ANALIA VERONICA JOSCH Argentina, 20 años. Esperaba en la Bolsa de trabajo de la AMIA.
CARLA ANDREA JOSCH Argentina, 17 años. Esperaba en la Bolsa de Trabajo de la AMIA.
ELENA SOFIA KASTIKA Argentina, 54 años. Pasaba por la puerta de la AMIA.
ESTHER KLIN Argentina, 49 años. Ama de casa. Esperaba en la Bolsa de Trabajo de la AMIA.
LEON GREGORIO KNORPEL Argentino, 53 años. Corredor. Esperaba en la Bolsa de Trabajo de la AMIA.
BERTA KOZUK DE LOSZ Argentina, 67 años. Pasaba por la puerta de la AMIA rumbo a su trabajo.
LUIS FERNANDO KUPCHIK Argentino, 42 años. Arquitecto, comerciante. Tramitaba un sepelio en las oficinas de la AMIA.
AGUSTIN DIEGO LEW Argentino, 21 años. Estudiante. Trabajaba en el sector sepelios de la AMIA.
JESUS MARIA LOURDES Se desconocen sus datos personales y las circunstancias por las cuales se hallaba en las inmediaciones de la AMIA.
ANDRES GUSTAVO MALAMUD Argentino, 37 años. Arquitecto. Dirigía las refacciones del edificio de la AMIA.
GREGORIO MELMAN Argentino, 53 años. Trabajaba en el sector Vigilancia de la AMIA.
ILEANA MERCOVICH Argentina, 21 años. Fotógrafa, estudiante. Esperaba en la Bolsa de Trabajo de la AMIA.
NAON BERNARDO MIROCHNIK Argentino, 62 años. Trabajaba como mozo en la AMIA.
MONICA NUDEL Argentina, 36 años. Vendedora. Pasaba por la calle Pasteur.
ELIAS ALBERTO PALTI Argentino, 38 años. Comerciante. Acompañaba a unos amigos a tramitar un sepelio en las oficinas de la AMIA.
GERMAN PARSONS Argentino, 29 años. Artista plástico, escenógrafo. Vivía frente al edificio de la AMIA.
ROSA PERELMUTER Argentina, 48 años. Trabajaba como telefonista en el conmutador de la AMIA.
FERNANDO ROBERTO PEREZ Argentino, 47 años. Plomero, gasista. Trabajaba en las refacciones de la AMIA.
ABRAHAM JAIME PLAKSIN Polaco, argentino naturalizado, 61 años. Egresado del Instituto Superior de Estudios Judaicos. Trabajaba en el Departamento de Cultura de la AMIA.
SILVIA INES PORTNOY Argentina, 25 años. Cosmetóloga, cosmiatra. Esperaba en la Bolsa de Trabajo de la AMIA.
OLEGARIO RAMIREZ Argentino, 46 años. Trabajaba en le Sector Maestranza de la AMIA.
NOEMI GRACIELA REISFELD Argentina, 36 años. Trabajaba en le Servicio Social de la AMIA.
FELIX ROBERTO ROISMAN Argentino, 48 años. Químico. Pasaba por la puerta de la AMIA rumbo a su trabajo.
MARISA RAQUEL SAID Argentina, 22 años. Estudiante universitaria. Recepcionista de la AMIA.
RICARDO HUGO SAID Argentino, 41 años. Trabajaba en el Sector Vigilancia de la AMIA.
RIMAR SALAZAR MENDOZA Boliviano, 32 años. Trabajaba en las refacciones de la AMIA.
FABIAN SCHALIT Argentino, 33 años. Licenciado en economía. Tramitaba un sepelio en las oficinas de la AMIA.
PABLO SCHALIT Argentino, 32 años. Tramitaba un sepelio en las oficinas de la AMIA.
MAURICIO SCHIBER Argentino, 65 años. Trabajaba en el Sector Vigilancia de la AMIA.
NESTOR AMERICO SERENA Argentino, 51 años. Ingeniero mecánico. Trabajaba en las refacciones de la AMIA.
MIRTA STRIER Argentina, 42 años. Trabajaba en le Centro Marc Turkow de la AMIA.
LILIANA EDITH SZWIMER Argentina, 22 años. Estudiante de diseño gráfico. Pasaba casualmente frente a la AMIA.
NAUM JAVIER TENENBAUM Argentino, 30 años. Abogado. Estaba haciendo un tramite de sepelios en la AMIA.
JUAN CARLOS TERRANOVA Argentino, 52 años. Distribuidor de sustancias alimenticias. Estaba descargando mercadería en la calle Pasteur.
EMILIA GRACIELA BERELEJIS DE TOER Argentina, 44 años. Esperaba en la Bolsa de Trabajo de la AMIA.
MARIELA TOER Argentina, 19 años. Estudiante. Esperaba en la Bolsa de Trabajo de la AMIA.
MARTA TREIBMAN Argentina, 30 años. Empleada administrativa del Servicio Social de la AMIA.
ANGEL CLAUDIO UBFAL Argentino, 34 años. Jefe del Sector Sepelios de la AMIA.
EUGENIO VELA RAMOS Boliviano, 17 años. Ayudante de obra. Trabajaba en las refacciones de la AMIA.
JUAN VELA RAMOS Boliviano, 21 años. Ayudante de obra. Trabajaba en las refacciones de la AMIA.
GUSTAVO DANIEL VELAZQUEZ Argentino, 16 años. Estudiante. Vecino de la calle Pasteur.
ISABEL VICTORIA NUÑEZ DE VELAZQUEZ Argentina, 51 años. Empleada administrativa. Vecina de la calle Pasteur.
DANILO VILLAVERDE Argentino, 20 años. Electricista y tapicero. Trabajaba en las refacciones de la AMIA.
JULIA SUSANA WOLYNSKI DE KREIMAN Argentina, 48 años. Responsable de la Bolsa de Trabajo de la AMIA.
RITA WORONA Argentina, 37 años. Trabajaba en el Sector Sepelios de la AMIA.
ADHEMAR ZARATE LOAYZA Boliviano, 31 años. Albañil. Trabajaba en la refacción de la AMIA.

Digamos presente por su recuerdo, por cada ser único que se perdió pero que vive en sus seres queridos y en la memoria colectiva que de nosotros depende.

Tzedek tzedek tirdof. Justicia justicia perseguirás.

lunes, 4 de julio de 2011

Ella y yo

Ella siempre le puso muchos condimentos a sus platos. El aroma que salía despedido de su cocina, en la que pasaba tanto tiempo, es imposible de describir. Pocas veces en mi vida pude volver a sentir un aroma similar. Vuelvo a escribir la palabra aroma porque el término “olor” significa otra cosa. Éste tiene un tufillo negativo cuando se lo pronuncia, en cambio “aroma” es sinónimo de buen cocinero. Y ella era buena cocinera. Abusaba del ajo, el perejil y el aceite pero solamente de esa manera obtenía semejantes resultados.
De a poco estoy aprendiendo a sumergirme en el arte culinario. Cada vez que preparo algo con elementos y sabores variados siento que estoy con ella. Hace poco comprobé que ella también estaba conmigo en mi cocina. Vinieron a cenar unos amigos y luego de que uno no quiso el segundo plato porque ya se había llenado me dijo fastidioso: - Yanina no quiero más, dejá de preguntarme, parecés mi abuela.
Ese comentario que a cualquiera le podría molestar me hizo sentir que podía confirmar mis sospechas. No puedo decir que cocine como ella porque mi Bobe Mary era una artesana inigualable pero algo de eso también me lo dejó en la sangre. Heredé su carácter, muchos de sus gestos y actitudes, la frenética manía de comerme las uñas, entre otras. Gracias a mi abuela polaca soy la única de mi familia que toma mate aunque ya no lo hago más con las pastillitas de edulcorante y el agua helada. Es que ella lo tomaba casi hirviendo, tantas veces me quemé la lengua, mi pequeña lengua de ocho años que cuando creció empezó a prepararlo tan frío que no lo podía compartir con nadie. Ahora tomo un mate digno de ser tomado pero no sé qué habría sido de mí sin esos mates edulcorados y calientes. Cuando rememoro esos momentos en su hogar de Paternal es también cuando siento que estamos solas ella y yo.

M´hijo el doctor

"Quiero empezar comedia musical", me dije el otro día, no muy convencida del efecto que podría tener este pensamiento en el largo plazo pero sin poder evitar el sentimiento de que soy un diamante en bruto al que solamente faltar pulir un poco. Desde pequeña estoy acostumbrada a hacer el ridículo y con eso ganarme las risas de mis conocidos o comentarios del tipo: “vos sola podés hacer eso”.
Hace unos días me desperté y dije en voz alta “no puedo privar al resto del mundo de este talento a punto de explotar, no quiero ser una bailarina frustrada”. Lo que pasa es que es difícil tomar decisiones que tienen que ver con la vocación.
Imagínense que terminé la secundaria y mis opciones universitarias se dirimían entre Letras y Comunicación. Cualquiera de los dos caminos indicaban que el estado de mi futura cuenta bancaria iba a tener muchos pero muchos ceros y solamente eso, muchos pero muchos ceros, sin otros números por delante.
Pobre pero feliz decía yo alentándome a optar por algo que me gustara y elegí Comunicación nomás. Seré cabeza dura pero lo volvería a hacer. Todo otra vez. Repetiría el mismo camino ahora que confirmé la cantidad de ceros y solamente ceros que tiene mi cuenta era tal como lo esperaba.
“Todo no se puede en la vida” decía alguien que inventó esta frase o que se la robó a otro, vaya uno a saber. Porque quién inventa las frases del “saber popular”, bueno ese es tema de otro apartado filosófico, no?